Discurso del Presidente Hinckley - Charla Fogonera en el Estadio Santa Laura, Chile 11 noviembre 1996
En mi 1° viaje a las tierras del tío Sam, me encontré en una tienda de donaciones un libro con la recopilación de los discursos del presidente Hinckley. Dude un poco en comprarlo (y no por lo tacaño como algunos pueden pensar, sino porque es bastante voluminoso y eso podía representar peso extra para mi equipaje) pero en su interior encontré algo que me hizo cambiar de opinión: el discurso que pronunció el presidente en el estadio Santa Laura en Santiago, Chile el 11 de noviembre de 1995. Como no lo encontré por ningún lado en internet, decidí traducirlo para quien lo necesite algún día.
"Mis amados hermanos y hermanas ¡Que tremenda imagen representan! Miles y miles de ustedes aquí. Ustedes han venido desde grandes distancias y les agradecemos por los esfuerzos que han hecho. Dios les bendiga por su gran fe y fidelidad.
Recuerdo la época en que vine por primera vez a Santiago. Teníamos solo unos pocos miembros de la Iglesia aquí. Teníamos una pequeña escuela de niños y niñas pobres quienes se reunían en un *cobertizo (N. del T.: En inglés “toolshed” es una especie de casita de material ligero donde se guardan herramientas) Nos mantuvimos trabajando y creamos la rama Ñuñoa. Entonces, tuvimos la capilla de Ñuñoa y al pasar los años pensamos que estábamos listos para tener una estaca de Sion. Vine aquí para organizar la estaca, pero cuando entreviste a todos los hermanos descubrí que no estaban pagando sus diezmos. Me preocupe mucho acerca de lo que tenía que hacer. A la mañana siguiente nos reunimos en la capilla de Ñuñoa y le dije a la gente: “No están listos para tener una estaca. No están pagando sus diezmos” y añadí “Estaré de vuelta en 6 meses y les daré ese tiempo para que empiecen a pagar sus diezmos.” Volví en ese tiempo: organizamos la primera estaca en todo Chile. Desde aquel tiempo, la obra ha rodado en gloria y majestad (N. del T.: En inglés “in glory and power”) hasta hoy que tenemos unos 400.000 Santos de los Últimos Días en esta tierra de Chile. Tenemos 94 estacas de Sion. El hermano Hammond me dice que para principios del próximo año estaremos listos para la organizar la centésima estaca ¡Que gloriosa bendición será!
Hago de esta ocasión un desafío para cada uno de ustedes este día para que pongan sus vidas en orden, para que sean dignos de ir a la casa del Señor y allí participen de las bendiciones que son peculiarmente suyas ¿Puede en todo el mundo haber bendición más grande que el sellamiento de hijos a padres? Mis hermanos y hermanas, por favor no dejen pasar esta gran oportunidad. Vale la pena todo. Por favor tomen partido de esto. Por favor alístense para ir a la casa del Señor y allí ser sellados como familias. Hay un hermoso templo esperando por ustedes. Por favor tomen partido de esto y el Señor les bendecirá con felicidad en sus corazones y vidas. No hay otro lugar en todo Chile que pueda igualar la casa del Señor. Ninguna otra iglesia tiene algo como esto, pero es su privilegio, mis amados hermanos y hermanas, aprovechar esta casa santa. Esto significa que nosotros guardamos la palabra de sabiduría. Esto significa que nosotros pagamos nuestro diezmo. Esto significa que tenemos un testimonio de la verdad y divinidad de esta obra. Esto significa que tratamos a nuestras esposas e hijos con amabilidad, amor y respeto. Grandes son los requisitos, pero más grandes son aún las bendiciones y espero, por tanto, que ustedes tomen partido de esto.
Ahora quiero tocar otro tema. Quiero ir a la primera sección de Doctrina y Convenios en donde el Señor dice el por qué ha restaurado esta obra. Primero Él dice: “para que todo hombre hable en el nombre de Dios el Señor, el Salvador del mundo” (versículo 20). Piensen en lo que ello significa mis hermanos y hermanas “que todo hombre hable en el nombre de Dios el Señor, el Salvador del mundo” Que cosa tan maravillosa y hermosa, esto es, que ustedes y yo podamos hablar en el santo nombre del Señor, que podamos bendecir en Su santo nombre, que podamos tener posiciones de gobierno en Su santo nombre, que podamos vivir la doctrina del sacerdocio. Si hay aquí algún hombre que no ha participado de las bendiciones del bautismo, permítanle decidir inmediatamente ser bautizado. Permítanle ser verídico, fiel y activo. Entonces, permítanle recibir el santo sacerdocio para que puedan “hablar en el nombre de Dios el Señor, el Salvador del mundo” ¡Qué distinto sería este mundo si esto fuera así! No habría estafa. Nadie viviría debajo de un alto nivel de responsabilidad sino que cada hombre conduciría su vida de tal modo que las bendiciones que él entregue como siervo del Señor serian contestadas sobre la cabeza de aquellos a quienes él bendiga.
Dos: “para que también la fe aumente en la tierra” (versículo 21) ¡Qué cosa tan maravillosa es está! Este próximo año conmemoraremos el centésimo quincuagésimo aniversario de la llegada de los pioneros mormones al Valle de Salt Lake. Eso fue un gran acto de fe y hay otros actos de fe de los cuales ustedes son parte. “Para que también la fe aumente en la tierra” ¡Qué cosa tan maravillosa y hermosa es esta!
Tres: “para que se establezca mi convenio sempiterno” (versículo 22) Dijo Jehovah, “…yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.” (Levítico 26:12) Somos un pueblo de convenios, mis hermanos y hermanas. Hacemos convenios en la casa del Señor. Hacemos un convenio con Dios cuando participamos del sacramento y renovamos este antiguo convenio de que seremos los hijos de Dios y Él será nuestro Padre y que haremos su voluntad.
Finalmente, “para que la plenitud de mi evangelio sea proclamada por los débiles y sencillos hasta los cabos de la tierra, y ante reyes y gobernantes.” (D y C 1:23) Tenemos cerca de 1.800 misioneros en Chile. Piensen en esto: muchos de ellos son hombres y mujeres jóvenes. Ellos son lo débil y simple de la tierra, pero miren que milagros han realizado al llevar a las aguas del bautismo a personas maravillosas como ustedes.
Estas son las 4 grandes razones:
- Para que todo hombre hable en el nombre de Dios el Señor, el Salvador del mundo.
- Para que también la fe aumente en la tierra.
- Para que se establezca mi convenio sempiterno.
- Para que la plenitud de mi evangelio sea proclamada por los débiles y sencillos hasta los cabos de la tierra, y ante reyes y gobernantes.
Hay otra más. Volveré al asunto de los templos –la naturaleza eterna de las obligaciones que nos comprometemos en la casa del Señor y las grandes ordenanzas de sellamiento que toman lugar allí. Hace algunos años atrás, hubo un hombre que vino al Templo de Salt Lake. Fue cuando la Guerra de Vietnam estaba en desarrollo. Él se había unido a la iglesia mientras estuvo en la Fuerza Aérea. Él estaba siendo enviado a Vietnam para servir como piloto de un *avión de avistamiento (N. del T.: En inglés “spotter plane”) Este era un avión que iría sobre territorio enemigo y atraería su fuego. Entonces, la artillería concentraría su fuego en donde este venía. Él estaba sellado en la casa del Señor–él, su esposa y sus 3 hijos. Después de esa ceremonia sagrada, él tomo a su esposa en sus brazos y ellos luego tomaron a sus hijos en sus brazos y él dijo “no tengo miedo de partir, porque soy suyo y ustedes son míos por todo el tiempo y eternidad.” Esto es lo que significa.
Ahora mis amados hermanos y hermanas, por favor permítanme expresar mi gran amor por ustedes. Les amamos. Les honramos. Les respetamos. Les admiramos. Dios bendiga a cada uno de ustedes. Me gustaría llegar y dar a cada uno de ustedes un *abrazo (N. del T.: Uso la palabra en español.) Hay tantos aquí que no puedo hacer eso, pero por favor sepan de nuestro gran amor y respeto por ustedes. Oro para que cuando regresen a sus hogares este día, puedan llevar con ustedes este amor.
Comparto mi testimonio de la verdad de esta obra. Espero que cada uno aquí recuerde esto: que ustedes escucharon a Gordon B. Hinckley decir que él sabe que Dios vive y que Jesús es el Cristo y que José Smith fue un profeta verdadero, todo de lo cual yo expreso con humildad y agradecimiento, en el nombre del Señor Jesucristo, amén."
http://archivosplchile.blogspot.com/2013/01/gracias-querido-presidente-gordon-b.html
Saludos!!!
Fuente:
Deseret Book. (2005). "Discourses of President Gordon B. Hinckley Volume 1: 1995-1999". Estados Unidos: Deseret Book Company.
